Si fuera periodista carroñero (Como las aves de rapiña, que comen cadáveres) estaría contentísimo por el fracaso del programa PERDONE LA HORA y los subsiguientes capítulos de esa novela.Pero me confieso periodista parcializado a favor de los SALCEDO.
Mis razones las tengo y espero me perdonen los que están leyendo esta blasfemia.
Soy culpable y lo reconozco ante cualquier justicia o tribunal de la tierra, por haber colaborado, auspiciado, bendecido y elevado a la categoría de importatización a niveles nunca antes soñados del hoy sindico del Distrito Nacional, ROBERTO EMERITO SALCEDO GAVILAN.
Soy culpable junto a un grupo de compartes que secundaron esta “acción”.
Si no menciono los nombres de estos implicados, es porque asumo toda la responsabilidad penal y civil de tal acción, que espero dios y la patria me la tomen en cuenta.
Me confieso culpable de ser honesto con la historia y la verdad.
Si hago lo contrario o digo algo distante de la verdad estaría mintiendo. Soy amigo entrañable de los SALCEDO.
En todas partes se mide el corazón con números, facturaciones, ratings y dinero producido.
Si PERDONE LA HORA estaba en el piso en facturación y audiencia, yo no lo celebro.
A pagarle sus prestaciones y más que eso ser justos no con dinero sino con “agradecimiento sincero” por la colaboración y el sacrificio que mantuvieron por mucho tiempo para hacer del programa que no era ni impacto ni mucho menos programa.
Ivonne, Linda y María del Carmen, deben darle gracias a dios, porque su salida demuestra que le gente reconoce su trabajo.
Soy de su grada porque televisión es negocio. Y nada más…
(Treinta años de ser amigo de Roberto Salcedo).





































