Hotel Beverly Hilton, Los Ángeles, 11 de febrero, 2012. Whitney Houston tarda demasiado en salir del baño. En la suite están su estilista, su peluquera y dos guardaespaldas. Dos días antes ensayó con las cantantes Brandy Norwood y Monica Arnold, ante su productor Clive Davis, el tema que cantaría en la fiesta previa a la entrega de los premios Grammy. Fiesta que coronó con Jesus Loves Me a dúo con Kelly Price…
Tarda demasiado. Sus cuatro acompañantes irrumpen en el lugar. Whitney flota en la bañera, boca abajo, exánime. De su nariz brota un hilo de sangre. Llaman a Emergencias. Inútil. Está muerta. Hora del final: once menos cinco de la noche.
Más de siete años después, el martes 15 de octubre de 2019, El Salón de la Fama del Rock & Roll anunció que Whitney encabeza la lista de artistas nominados para entrar en 2020. Primera cantante reconocida post mortem.
El canto le llega por vías directas: Cissy Houston, su madre, canta, y también sus famosas primas Warwick (Dionne y Dee). Y por si poco fuera, tiene una madrina reverencial: Aretha Franklin.
¿Primer disco simple?: Life´s a Party, 1978, banda de Michael Zaguer. La piedra fundacional de una carrera colosal: dos Emmy, seis Grammy, treinta Billboard Music Awards, veintidós American Music Awards…: ¡415 en total entre 1977 y 2012!, y 170 millones vendidos de discos simples, álbums, videos.
La banda sonora del inolvidable film El Guardaespaldas, 1992, con Kevin Costner –el partner perfecto–, cincuenta semanas en el primer lugar de las listas, y su tema I Will Always Love You –nadie olvidará esa despedida en el aeropuerto–, es aún el simple más vendido por una mujer en la historia de la música…
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